lunes, 22 de marzo de 2010
No lo entiendo. Hay cosas que no entiendo ni llegaré a entender nunca. Hace tiempo que quisiera escribir un libro titulado "Sentido común" y creo que me voy a animar pronto porque hay cosas que rozan el absurdo o que son el absurdo en sí mismas. Propiciado por una casta de políticos y gestores incompetentes hemos llegado a vivir en una sociedad donde el sentido común, como decía el castizo, es el menos común de los sentidos y creo que las personas normales deberíamos decir basta y promover una cruzada contra tanta inutilidad. Esta tarde, los alumnos de historia del arte de la Facultad de Bellas Artes, con motivo del estudio del arte Nazarí, hemos pedido al profesor nos prepare una visita a la Alhambra y así poder estudiar in situ esta maravilla de monumento. El profesor nos ha respondido que estará encantando de organizar dicha visita, que además podrá ser gratuita, pero que en ningún caso podrá dar ningún tipo de explicación durante la misma. Dicho privilegio está reservado a los guías turísticos y prohibido totalmente los profesores. Seguro que el majadero que tomó dicha decisión tuvo sus razones. Si alguien las conoce, por favor, me las haga llegar que siento curiosidad. Que un profesor en el uso de su cátedra no pueda adoctrinar a sus alumnos dentro de un monumento público resulta, cuanto menos, chocante.
domingo, 21 de marzo de 2010
De nuevo fin de semana de agua. Más agua. Todo el mundo está cansado de ella. La hemos deseado tanto que ahora no comprendo cómo podemos denostarla de esta manera. Quizás sea nuestra forma de ser. Deseamos lo que no tenemos y olvidamos lo que nos rodea. Triste paradoja la nuestra. A pesar de todo, me sigue gustando la lluvia. Para mí, este tiempo plomizo que nos acompaña desde hace meses comprime el espíritu y aumenta nuestra intimidad. Es tiempo de casa, de chimeneas, de cercanía. Tiempo de compartir un buen vino, de cultivar a los amigos y de encontrar otros nuevos. Es tiempo de largas veladas. De canciones, de risas, de chistes, de conversaciones. Banales unas veces, profundas otras. Este tiempo lo quiero porque me ayuda a disfrutar del momento. De este momento. De cada momento.
viernes, 19 de marzo de 2010
Es viernes. Tarde de viernes tranquila. La hora de la semana donde las ambiciones se igualan y el cuerpo se relaja. Nos quitamos el uniforme y nos palpamos el cuerpo para sentir que estamos vivos. Levantamos la cabeza y miramos al horizonte para relajarnos. Hasta andamos más despacio para intentar detener un tiempo que se nos escapa a borbotones cada día de la semana. Corbata fuera y a procurar ser uno mismo. Sin disfraces. Sin cargos ni títulos nobiliarios. Sin una tarjeta de visita que nos ampare y tras la que cobijarnos. Hay quien se entera esta tarde de que tiene una familia y busca disfrutar de ella. Las largas jornadas de los martes, de los lunes, de los miércoles, nos absorben hasta hacernos seres sin rostro para los nuestros. Sin duda el tiempo es diferente en la tarde del viernes. Y hay que aprovecharlo. Beberlo gota a gota. Muy despacio. Cocinarlo a fuego lento, como en un horno de leña. Compartirlo con el amor y con la vida.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Fue una noche larga. Rara. Pasada por lluvia y escasa de sueño. Todo parecía irreal o al menos surrealista. A veces mucho trajín, a veces sumida en el silencio de la madrugada. Idas y venidas. Largas sentadas y alguna cabezada perdida sobre el sofá. Negociaciones trascendentes e interminables conversaciones intrascendentes para hacer más amables las largas horas de la noche. La codicia rondaba los pasillos. La avaricia chorreaba por los suelos como el agua de la lluvia en las aceras mojadas. Gentes inocentes de pecados capitales trabajaban sin descanso para conseguir la paz. Una paz que tardaba ya un día, una noche y varios años en aparecer. Una paz que nunca llegaría y nunca llegará. Por más que se firme. Por más que lo parezca, nunca llegará.
Una noche larga y varios años afilando los cuchillos. Miradas hacia el suelo. Seriedad. Sonrisas nerviosas que pretendían aparentar serenidad. Ni los juguetes compartidos, si es que alguna vez lo fueron, lograron traer la paz. Para ser protagonistas de un espectáculo así, mejor mendigar una moneda en silencio al lado de alguien que te quiera.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Se pusieron de moda hace tiempo y terminarán por llevarnos a la ruina. Este país no se las puede costear porque no somos ricos. Todos las queríamos. Luchamos por ellas. Movieron voluntades. Arrastraron a manifestaciones y competimos por ver quien conseguía tenerla más grande. Hoy, después de tanto tiempo, hay mucha gente que estamos desencantados con ellas. Han sido un nido de demagogia en contra del sentido común. Han promovido capillitas. Creado muros donde no los había. Generado inconvenientes en las tareas cotidianas de la gente normal. Se ha resaltado lo que nos separa en vez de lo que nos une. Se Duplicaron estructuras entre todas ellas y se han gastado los recursos donde no eran necesario. Y todo ello para que ganen algunos pocos en detrimento de muchos muchos. Hay que levantar voces por su reforma. En el mundo de las comunicaciones. En el mundo del AVE. En el mundo de las autopistas. En el mundo de Internet. En el mundo de los vuelos baratos. En un mundo tan comunicado y tan globalizado, Autonomías, ¿para qué?
martes, 9 de marzo de 2010
Ya salieron los Oscar. Se acabó la expectación y empezó la polémica. Yo no quiero ser menos que tanto crítico entendido y también quiero aportar mi granito de arena opinando sobre la materia. Cuando me preguntan si entiendo, en el cine y en los vinos siempre digo lo mismo: yo no entiendo, pero sé cuando me gustan. No sé si la uva es tempranillo o garnacha, si sabe a frutas del bosque o a cuero recién curtido, pero sin duda cuando paladeo una copa de vino sé cuando me gusta y cuando no. Pues lo mismo me pasa con el cine. Y en este caso Avatar me ha gustado y "En tierra Hostil" no. No me pregunten cual es mejor. No lo sé. Sencillamente la segunda me ha parecido un documental sobre la guerra de Irak, sin guión ni historia que la haga atractiva. Un alegato a lo buenos que son algunos soldados que arriesgan su vida por los demás. Para alegatos prefiero el ecologista de Avatar que además lo cuentan bien y con imágenes bonitas.
domingo, 7 de marzo de 2010
Gente valiente
Acabo de llegar a casa. No sé si vengo sorprendido o vengo esperanzado. Un amigo abre su segundo local de peluquería y estética y acabamos de celebrarlo. Vengo de la inauguración de este nuevo local. En plena crisis. En lo más profundo de la crisis hay personas que deciden arriesgarse y tirar para adelante. No es lo normal, pero hay personas que no se dejan vencer y luchan contra los obstáculos de la vida. Luchan contra el sentido común, que te dice que no arriesgues y que guardes tu dinero. Contra los nuevos criterios de Inversión de los bancos que te dicen que tu proyecto tienes que financiarlo con recursos propios porque ellos no lo ven. Luchan contras sus pesadillas en las que sueñan dificultades para salir adelante. Luchan contra el estatu quo establecido pensando que puede haber alternativas mejores. Luchan contra las religiones que nacieron para salvar almas y esclavizar cuerpos en beneficio de sus gurúes y chamanes. Luchan contra los políticos, preocupados por su foto en el periódico y por el peso de su bolsillo. Hay gente valiente que imagina un mundo mejor y lucha por conseguirlo. Necesitamos gente así. Gente como Gandhi, como Mandela, como el Padre Ferrer, como Churchil. Gente como mi amigo que hoy abre su segunda peluquería y ya tiene nueve personas trabajando en su empresa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)