domingo, 26 de febrero de 2012

Al Sr. Rosell

Cada día estoy más sorprendido de lo que pasa en este país. El señor presidente de la CEOE, un organismo cuyo anterior presidente dejó mucho que desear llevando al paro a cientos de personas, se permite lanzar acusaciones contra los trabajadores acusándolos de aprovecharse del subsidio de desempleo y de no hacer nada por buscar un nuevo trabajo cuando se quedan en paro. Cuanto menos, este Señor  es un impresentable sólo por insinuar lo que ha insinuado. Efectivamente sinvergüenzas los hay en todos lados. Pero en vez de mirar a los trabajadores, que mire a su propio gremio. No son los trabajadores de este país los que reclaman una amnistía fiscal, porque no tienen nada que amnistiar. Quizás sea este señor y los que están a su alrededor los que la necesitan cuando ponen el tema sobre la mesa. Yo no necesito una amnistía fiscal Sr. Rosell, si usted la necesita, lo tiene bien fácil. Pase por caja, pague sus impuestos y a seguir trabajando. Tampoco son los trabajadores el único sector subsidiado en este país. Si quiere hablemos de las subvenciones porque en este país nadie habla de las subvenciones, uno de los mayores agujeros por donde se pierden los dineros que todos pagamos. No sé porqué tenemos que subsidiar a tanta empresa para que el empresario se llene los bolsillos. Si hay que ayudar a determinados sectores económicos, ayudémosles. Pero en cuanto empiecen a tener beneficios, que devuelvan las ayudas. ¿Porqué hay que subvencionar a fondo perdido a muchas empresas que luego tienen beneficios?. Me lo explique, Sr. Rosell.

Dedíquese a gestionar sus empresas y a no decir tantas gilipolleces. 

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Qué esperábamos? Esto es el Euro

No soy un experto en materias económicas, pero sí aprendí hace tiempo que un país sin política monetaria sólo puede ajustar la competitividad de su economía con la mejora de la productividad y esta última sólo se consigue con un avance en los sistemas de producción o con una reducción de costes. Dicho de otro modo, cuando dijimos adiós con tanto énfasis a nuestra peseta, estábamos perdiendo una herramienta poderosa para evitar momentos dolorosos como el que estamos viviendo. 

Cuando una economía pierde competitividad por los motivos que sea, sus productos se vuelven pesados, difíciles de vender tanto dentro como fuera del país. Cuando eso sucedía, llegaba el ministro de economía de turno, devaluaba la peseta y de buenas a primeras, todos nos volvíamos más pobres, pero nadie se daba cuenta hasta que se iba de viaje a Estados Unidos o trataba de comprar un Mercedes en Alemania que de golpe le costaba trescientas mil pesetas más. Esto era además un ajuste rápido. De forma instantánea nuestro productos pasaban a valer un xx% menos y de nuevo se vendían como rosquillas. Eso sí, las importaciones se volvían más caras con el consiguiente proceso inflacionario. De forma esquemática esto es lo que pasaba.

Una vez perdida la política monetaria, ya no tenemos divisa propia para poder devaluarla y hacernos más competitivos. Nos queda la otra vía. Ganar productividad. Con dos alternativas. O bien fabricamos más con los mismos costes de producción para que el precio unitario por producto baje, o bien bajamos los costes para que el producto final sea más barato. Ahora bien, la mayoría de los costes te vienen impuestos por mercados exteriores. Véase el precio del petróleo. Ahí no podemos influir. ¿Sobre qué podemos influir?. Sobre los costes laborales. Con lo cual la vía más importante que nos queda para ganar productividad es bajar salarios. Si no lo hacemos ¿que pasa?. Las empresas dejan de vender, dejan de producir y ... tíos a la calle. El ajuste se produce en el empleo. 

Esto y algunas cosas más, es el Euro. Las cesiones de soberanía tienen eso. Perdemos influencia. Nos hemos metido en una divisa sobre la que no podemos influir. Nuestro porcentaje de participación es tan pequeño que nunca nos tienen en cuenta en las medias que se utilizan para tomar decisiones. Todo se hace en función de las economías grandes como la alemana o la francesa. Los demás tenemos que ir a rebufo de ellas. Pero bueno, esto ya lo sabíamos, ¿o no?

Lo que yo sí estoy seguro que no sabía, es que una cosa que se llama Bruselas nos pudiera imponer tantas cosas que nos fastidian. ¿Pero quién coño es Bruselas? Que yo sepa, no he votado a ningún partido que se llame Bruselas. Ni a ningún político que se llame Bruselas. Entonces ¿porqué Bruselas manda tanto? ¿Alguien me lo puede explicar?

jueves, 20 de octubre de 2011

Patético

Acabo de ver la foto de esos asesinos diciendo que a partir de ahora nos perdonan la vida. Me parece patético. Escondidos tras su capucha blanca, que debería ser roja por tanta sangre que han derramado, con la boina negra en la cabeza. Parecen muñecos de feria, si no fuera por tanto dolor que han provocado. Siento una triste alegría por el anuncio de estos hijos de mala madre. Y me pregunto si no han terminado ganando, si no han conseguido sus metas con tanto asesinato. Y me saca la bilis el cinismo mostrado por el PNV durante estos cincuenta años aprovechándose de los asesinatos para conseguir fines políticos. Lo del árbol y las nueces. A pesar de este anuncio, siento que han ganado. Ellos se van de rositas y los muertos enterrados.

Patético

Acabo de ver la foto de esos asesinos diciendo que a partir de ahora nos perdonan la vida. Me parece patético. Escondidos tras su capucha blanca, que debería ser roja por tanta sangre que han derramado, con la boina negra en la cabeza. Parecen muñecos de feria, si no fuera por tanto dolor que han provocado. Siento una triste alegría por el anuncio de estos hijos de mala madre. Y me pregunto si no han terminado ganando, si no han conseguido sus metas con tanto asesinato. Y me saca la bilis el cinismo mostrado por el PNV durante estos cincuenta años aprovechándose de los asesinatos para conseguir fines políticos. Lo del árbol y las nueces. A pesar de este anuncio, siento que han ganado. Ellos se van de rositas y los muertos enterrados.

viernes, 7 de octubre de 2011

Agencias de Rating: un cáncer para la economía

A pesar de la culpa que tienen en todo esto, siguen ladrando y lo que es peor se las sigue escuchando.  Esta tarde me encuentro con la noticia de que Fich    (agencia de rating, como ellos se califican) ha bajado su calificación crediticia al Reino de España en dos escalones (o dos noches como ellos dicen). Igualmente nos encontramos con que Moody's rebaja la calificación de doce bancos británicos, incluido el Santander, U.K.
A mí estas noticias me sacan de mis casillas. ¿Cómo es posible que a estas empresas, culpables hasta la médula del origen de la crisis financiera internacional, se las siga escuchando?. Muchas de las inversiones realizadas en la época precrisis se hicieron en función de esa calificación crediticia. Estas agencias asignaban unos ratings magníficos a países y empresas a los que ahora ponen por los suelos. No solamente no advirtieron del peligro de muchas emisiones, sino que ellos mismos las refrendaron con una magnífica calificación. Además de no servir para nada por un trabajo nefasto, su actuación amplifica los movimientos expansivos de la economía y ayuda a hundir más a Empresas y Estados en los momentos depresivos. Han ganado miles de millones calificando con triple A bonos estructurados que eran auténtica basura y ahora vienen de salvapatrias bajando ratings a mansalva en todo el espectro económico. Si estas calificaciones de rating las pagaban los propios emisores, ¿dónde estaba la independencia de los calificadores para marcar el rating?. Si estas empresas indicaban el riesgo que se asumía al invertir en determinados bonos y no han acertado ni uno ¿no sería el momento de que alguien les pidiera responsabilidades? No pueden irse de rositas por una actuación cuanto menos lamentable que ha llevado a muchas empresas de inversión, bancos entre ellas, a invertir en bonos, como los griegos,  con una excelente calificación y que se han ido al traste totalmente. 
Que alguien las denuncie por favor, y si nadie lo hace, que se callen por lo menos.

martes, 24 de mayo de 2011

Es el momento del 15-M

La euforia del movimiento se ha ido disolviendo como el azúcar en la leche. Con las elecciones unos han perdido, otros han ganado y a fin de cuentas todo queda en su sitio. Como estaba. El 15-M ha devenido en  comuna y el tufillo a antisistema que a mí me daba se ha agrandado tanto que el globo de la ilusión se ha perdido en el aire. 
No podemos dejar que se pierda. Es el momento de retomarlo desde posiciones de racionalidad. Hay que ponerse a trabajar. Aglutinar ideas y voluntades. Escribir un programa serio, coherente y realista, pero ilusionante. Hay que dejarse de proclamas pseudoprogresistas y bajar a la realidad de la calle y de la crisis.  Hay muchos ciudadanos que queremos las mismas cosas y hay que ponerlo por escrito. Si los partidos políticos tradicionales no hacen ni puñetero caso, pues se crea uno nuevo que profundice en la sociedad y en la democracia que queremos. Esta sociedad necesita un cambio de rumbo. Un cambio que hay que empezar a dar desde el primer día que se chupa de la teta. Hay que hacer una sociedad menos egoísta y más solidaria, pero sin pamplinas de progre. Solidaria de verdad. Una sociedad donde se valore el esfuerzo. Conocedora de que hay que competir en un mundo global y que nada es gratis. Hacer esto no es fácil, pero es mucho más fácil que hace unos años. Los medios de comunicación a nuestro alcance son espectaculares y hay que utilizarlos. Vamos a ponernos a trabajar. ¡Que el 15-M sea algún día una realidad!. Como dice mi amigo, el Sr. Lacunza, nadie tiene derecho a quejarse si antes no se ha puesto a trabajar. 
Necesito voluntarios para escribir el programa.

domingo, 22 de mayo de 2011

¡Qué batacazo!

Unos suben y otros bajan. Unos ganan y otros pierden. C'est la vie!. Dice Zapatero que ha sido la crisis, pero más que la crisis ha sido la gestión de la crisis y no nos olvidemos de lo de Bildu. Esto creo que ha hecho mucha pupa a mucha gente. 
Sólo una cosa rápida. La euforia de los ganadores no es buena. Aunque en las concentraciones del 15-M haya mucho de comuna que no se olviden los triunfadores que en el fondo que subyace en ese movimiento estamos mucha gente. Mucha gente a quienes los políticos siguen sin gustarles. Por su falta de sensibilidad. Por su alejamiento de la calle. Porque se han convertido en una casta. Hay mucha gente que quiere una profundización en la democracia y el final del mamoneo.
¡Qué gran ocasión tienen los que han vencido para escuchar a la calle! Aunque yo soy bastante pesimista....