martes, 4 de septiembre de 2012

Porco Mondo

Como dice Sabina, "el verano acabo y el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno". La vida va rápido, muy rápido. Y si la vives con intensidad, mucho más. Ya estamos a final de agosto y en un abrir y cerrar de ojos empezaremos a decir adiós a las calores y a recibir las primeras nieves (¡ojala!) en las cumbres de la sierra. Inmersos en esta rapidez, las cosas pasan y llegan las noticias que las cuentan y hay cosas que te agradan y cosas que te ponen de mala leche. Y muchas noticias e informaciones te llevan a pensar algo que por la experiencia ya sabemos pero que siempre nos resistimos a creer y es que en el mundo hay muy poca decencia. La verdad es que esto siempre ha sido así, pero no por verdadero hay que terminar aceptándolo.  

Un día de los que veía la televisión este verano, llamó mi atención una noticia en la que hablaban de la durabilidad de los electródomésticos. El reportaje afirmaba algo, que ya empíricamente intuimos y es que todos los cachivaches que actualmente utilizamos para que nos faciliten la vida, están fabricados para que se estropean cuando pase un corto número de años. Los fabricantes "programan genéticamente" sus productos para que tengan fecha de caducidad y así poder vender más. Todos entendemos que la vida de las cosas es finita, pero fabricarlas para que algún componente falle a los cinco o menos años, es, sencillamente una estafa. Es ese tipo de estafa que apenas se conoce y aunque se conozca, es muy difícil luchar contra ella.

Este verano pasaron con nosotros unos días en la playa unos amigos. Días de paella y migas, como siempre. Estaba candente la noticia de la retirada por parte de una popular cadena de supermercados de una serie de productos que no reunían los requisitos sanitarios necesarios. En la sobremesa, como uno de ellos fue empleado de esa cadena de supermercados, salió el tema a colación. Lo que nos contó sobre su experiencia en esa empresa nos puso los pelos de punta. El trato a los empleados. Las consignas maquiavélicas de venta. La destrucción de alimentos con agua fuerte, en vez de donarlos a organizaciones humanitarias. La consideración casi como de secta del equipo de trabajo. La explotación hasta el límite de los proveedores. Con que sólo fuera verdad el veinte por ciento de lo que nos contó ya es razón más que suficiente para hacer la compra en otro sitio. La pregunta es ¿en qué sitio existe decencia suficiente?.

Y a vueltas con las preferentes. No voy a entrar en si el producto es bueno o es malo. Si se ha vendido bien o se a vendido mal. Lo que no puede hacer el personal de una entidad financiera es mentir y decir digo donde dijeron diego. Una amiga pensionista me pidió que la acompañara a su Caja/Banco para tratar de buscar una solución a las preferentes que en su día le vendieron. El mismo Director de Zona y el Director de oficina nos plantearon una solución que aceptamos. Luego han venido dando largas a esa su solución y al final han echado el culo fuera. ¿De qué sirve tener tanta alma en su obra social si los beneficios se consiguen mintiendo a los clientes?

Oyes que a Lance Amstromg le van a quitar los siete Tours que ganó porque iba dopado.

En fin, son noticias que te llegan y cosas que te pasan. Tomas conciencia de que todo funciona como una  gran mentira y hoy sólo se me ocurre decir, Porco Mondo.

miércoles, 18 de julio de 2012

Ellos consejeros. ¡Bien!

Desde hace muchísimos años tengo la costumbre de despertarme con la radio. Entretiene. Informa y es un ruido de fondo agradable para ir despertando en el mundillo matutino. Esta mañana, como tantas otras desde hace cuatro años, no había buenas noticias. Lo primero que escucho cuando se pone en marcha el despertador, es que el 38% de la plantilla de Banca Cívica va a ir a la calle. Y eso después del ERE y bajas incentivadas realizadas ya. Sin conocer los números a fondo, podemos decir que más de la mitad de la plantilla de esta banca "cínica" (como oí decirle en Pamplona) está o va a estar en la calle en los próximos meses. 

Como es conocido Banca Cívica se ha integrado en Caixabank. Según dicen, no había muchas alternativas y eso resuelve los problemas de este banco/banca que parece que por sí solo no tenía continuidad. Sin duda el banco ha resuelto sus problemas pero quienes también los han resuelto y parece que bastante bien, son los dos copresidentes que dirigían la Entidad. Estos señores, después de varios años de peleas, de reparto de poder, de ineficiencia en la gestión, de sueldos astronómicos,  han sido premiados con sendos puestos en el consejo del Banco en el que se han integrado. 

Da asco ver como, señores que han llevado a las empresas que presidían a la ruina, se marchan de rositas a sus nuevos consejos, mientras la mitad de la plantilla se va a la calle en lo que es una auténtica reestructuración del sector. Con el agravante para todos los empleados y exempleados de que encima tienen que ir pidiendo perdón por haber trabajado en la Banca. 

Esto está pasando en todo el extinto sector de Cajas. Los mismos reyezuelos que las llevan timoneando desde hace lustros,  siguen mamoneando y tomando decisiones en función de sus propios intereses. Les importa un bledo el negocio. les importan un bledo la plantilla y lo único que negocian es ¿qué hay de lo mío?.


martes, 26 de junio de 2012

¿Quousque Tandem?


Paciencia.

Si hay una palabra que resume el proceso de la adopción, no hay ninguna mejor que  la palabra PACIENCIA. Quien decide embarcarse en un embarazo de este tipo debe coger su mochila del alma y llenarla de paciencia, mucha paciencia. Porque durante tres, cuatro, cinco.... diez años el mundo se va a detener y toda su vida va a estar condicionada por ese embarazo que no tiene ecografías ni revisiones médicas. Que no sabes si avanza o retrocede y ni siquiera si terminará en aborto.

No hay proceso más opaco ni menos transparente que el de la adopción. Sólo vives pendiente de una llamada de teléfono esperando que alguien te llame para darte LA noticia. No hay listas para ver cómo avanza tu expediente. No hay páginas que puedas consultar para ver en qué puesto estás porque no hay puestos ni hay listas. No hay teléfonos donde alguien te proporcione alguna información porque no la hay y porque todo es subjetivo. Es sólo un eterno esperar con tu mochila de paciencia esperando que alguien en algún sitio se acuerde de ti y seleccione tu expediente.

Todo está sujeto a unas rígidas condiciones que son condición sinequanon pero no suficientes para que el embarazo termine de buen fin. Si estás soltero no te puedes casar porque el proceso aborta y ha de empezar de nuevo. Si quieres cambiar de trabajo, has de pensarlo mucho antes de hacerlo porque las explicaciones que has de dar pueden ser infinitas. Si quieres cambiar de ciudad, debes tener cuidado si es otra comunidad autónoma ya que ese cambio te puede complicar la vida. Parece que todo se detiene. Tu vida se detiene. No puedes tomar decisiones importantes porque esa decisión puede ser el detonante de un aborto prematuro. Y la gente se mantiene quieta. Y espera. Y no hace nada. Y no toma decisiones porque no puede. Y sólo espera.

Y la paciencia te envuelve en un proceso inhumano, opaco y eterno donde la esperanza en el final es lo único que te mantiene. ¿Quousque tanderm....... ?


"El Sarpullío"

El tiempo va demasiado rápido. Otra vez está aquí el futbol. Otra vez tenemos a la sección española en danza y otra vez empezamos a llenar las ventanas y balcones con banderas nacionales. Parece que fue ayer cuando dábamos saltos de alegría por haber ganado el mundial y ya tenemos de nuevo a la Selección prestos a jugar las semifinales de la Eurocopa. 

Qué alegría de selección Española, pero qué pena de España. Cuando paseo por la calle y veo los balcones y ventanas llenos de banderas, nunca pienso que en esa casa hay un español, sino más bien un aficionado al futbol. Nadie coloca banderas en las fiestas locales. Ni en las fiestas nacionales. Ni en una fiesta tan española y universal como el doce de octubre.  Hemos tenido que esperar treinta y cinco años de democracia para ver masivamente banderas nacionales en la calle. Y al final ha sido el futbol, bendito futbol,  el que nos ha hecho perder la vergüenza y comprar una bandera en los chinos para colocarla en el balcón.

Algún día, dentro de muchos años, igual se normalizan las cosas y terminamos de perder la vergüenza. Algún día sacaremos las banderas a la calle cuando haya que sacarlas y no sólo cuando ganemos algo en algún deporte. Algún día llamaremos a las cosas por su nombre y cuando juegue la Selección, diremos "España" y no "la Roja". Que parece que hay gente a la que le da "sarpullio" nombrar la palabra que representa la nación. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Hasta aquí he llegado

Por mi parte hasta aquí he llegado. Esto me parece insoportable y si nos tenemos que hundir, nos hundimos, pero a ver si nos llevamos por delante a toda Europa. Hasta ahora siempre había pensado que había que aguantar. Que los sacrificios eran necesarios. Que sin ahorrar nunca podríamos pagar lo que habíamos gastado antes. Estaba de acuerdo en la subida de impuestos, en la bajada de gastos, en reducción del déficit. Me parecía lógico y hasta necesario hacer sacrificios para salir adelante aún a costa de vivir mucho peor de lo que habíamos vivido en los años anteriores. Lo veía normal. Era necesario y obligatorio. Nos habíamos gastado los recursos de la siguiente generación y ahora había que volver a  ahorrarlos para poder sobrevivir. Pero hoy he dicho que hasta aquí hemos llegado. Está visto que hagamos lo que hagamos no sirve para nada. Es inútil cualquier sacrificio, porque "Europa", "Bruselas", "los Mercados", esos entes fríos y lejanos, son como un monstruo devorador que cada día demanda nuevas doncellas con qué alimentarse. Esto empieza a parecerse a la leyenda de Sisifo. Es realizar un esfuerzo que no tiene sentido y que no sirve para nada. Y al final me pregunto ¿para qué? y no encuentro la explicación. Se han subido los impuestos. Se ha hecho una reforma laboral realmente dura. Se han reformado las pensiones y se ha retrasado la edad de jubilación. Se ha aprobado una ley de estabilidad presupuestaria para controlar a diecisiete manirotos. Se ha bajado el sueldo a los funcionarios. Y cada viernes el gobierno nos obsequia con alguna doncella nueva con la que alimentar al monstruo devorador. Pero nada sirve y cada día se demandan más y más sacrificios. Es verdad que seguimos teniendo más de ocho mil municipios. Que no se ha tocado ninguna televisión autonómica. Que el estado de las autonomías es un lujo que no nos podemos pagar. Son verdad muchas cosas, pero está visto que hagamos lo que hagamos no sirve para nada. Tenemos tal nivel de deuda, que por cada punto que suba la prima de riesgo a nosotros se nos van ocho mil millones de euros por las alcantarillas, así que lo que ahorramos por un lado alguien se lo lleva por otro. 

Y en Europa parece que nadie está dispuesto a arreglar nada. El BCE silba mirando al cielo. Alemania, está cómoda en su insconsciencia. Yo no termino de creerme que Europa se vaya a pique y Alemania se salga de rositas. Al fin y al cabo los ochocientos mil millones de deuda que tenemos al alguien se los deberemos. Bruselas, lo único que sabe hacer es reunirse y pedir sacrificios, pero no mueve un euro para solucionar ningún problema.

Creo que alguien está tensando tanto la cuerda, que está a punto de romperse. Vayámonos del euro. Nunca debió crearse. Europa como unidad no existe. Es un Ente sin lengua común, sin cultura común, sin filosofía común, sin economía común. Sin legislación común. Hemos cedido nuestra soberanía monetaria, ¿para qué?. Cuando necesitábamos tipos de interés al seis por ciento, Europa nos los puso al dos y este fue el origen de toda la burbuja inmobiliaria. Dinero abundante y barato. A especular. Ahora que necesitamos una política monetaria expansiva, de nuevo nos acomodamos a las necesidades alemanas y por más esfuerzo que hagamos nunca cumpliremos el déficit porque el ahorro se nos va a ir en una recesión brutal y en pagar más y más intereses. 

Por mi parte hasta aquí he llegado. Esto es para mear y no echar gota, así que de perdidos al río. Y como no por mucho madrugar amanece más temprano y homo homini lupus, que quisque canis lambat suum penes. Adiós al Euro. 

viernes, 11 de mayo de 2012

La educación

Y se abrió otro debate. Ahora le toca a la educación y ya tenemos otro lío montado. Más gente en la calle. Arden los facebuc. Los tuiter despiden destellos y los profesionales de la opinión hace horas extras convocando a la rebelión.Y yo, llevo días sin escribir nada porque quería escribir sobre este tema e imaginaba que lo que pienso y opino no es políticamente correcto. Creo que lo que entiendo que hay que hacer en el ámbito de le educación está en contra de lo que piensan muchos de los que puedan leer estas líneas. Pero dándole vueltas al tema, ¿para qué sirve cumplir años si no es para decir lo que uno piensa?.

Hace ya muchos años que mi educación comenzó. Recuerdo la escuela de mi pueblo. Un edificio, el de los niños, con una grieta en uno de los laterales por donde cabía la mano. Recuerdo el frío intenso del invierno y cómo las niñas llevaban su braseríllo de picón con las brasas en una lata. D. Jesús, mi primer maestro, atendía una clase de veinte o treinta niños, con edades desde los cuatro o cinco años hasta los diez o doce. Todos estos datos no los recuerdo muy bien. Lo que sí recuerdo es que en los pupitres de madera, casi en ruina total, había un agujero para el tintero y en la pared del fondo de la escuela había una pizarra tremenda. Recuerdo libros como el Parvulito o las enciclopedias Alvarez y mi pizarrín pequeño, que apenas cabía en mi magnífica cartera de plástico. Recuerdo que D. Jesús lo mismo atendía a los niños que estaban aprendiendo a leer, como a los niños que preparaban su examen de Ingreso para estudiar bachiller. Si fuera por medios, toda la gente de mi edad no habríamos hecho nada en la vida, porque los medios apenas existían. No había casi nada. Los pocos libros que había, pasaban de unos hermanos a otros durante años, aunque estuvieran totalmente desencuadernados. Pero servían y no había dinero para más. Medios no había, pero lo que sí había para la educación eran MAESTROS respetados. Maestros con una tremenda autoridad para hacer entender a los niños y a los padres lo que había que entender. Lo que sí había para la educación era exigencia y esfuerzo y a falta de otros medios, repetíamos la tabla de multiplicar hasta la saciedad y si no te sabías la del siete, ese día te quedabas sin comer. Y no pasaba nada, si acaso, que temías la llegada a casa porque tu padre te iba a preguntar qué habías hecho para no ir a comer. Por la noche cenabas con más ganas y estudiabas mejor.

Luego cuando fui al colegio conseguí una beca para estudiar. Creo que había que aprobar todas las asignaturas con una media de siete (o más de seis, no recuerdo bien). Pero sabías que o estudiabas mucho o perdías la beca y aquello se podía complicar.

Por todo lo anterior, cuando veo toda la polémica que se ha formado, simplemente creo que estamos equivocados. El debate está mal enfocado. Se insiste en los medios. Número de alumnos por clase. Fondos públicos. Más escuelas. Más maestros. Más ordenadores. Más, más, más... Pero no se insiste nada en un cambio de mentalidad. El problema de educación no es un tema de medios, si fuera por medios todas las personas de mi generación seríamos analfabetos. El problema de la educación es una cuestión de actitud. Hay que educar en el esfuerzo personal. En el trabajo individual y colectivo. La sociedad va a pedir a nuestros hijos que corran una maratón y nosotros no queremos que se levanten de la cama por si se lastiman. Es un error. Tenemos la educación del merengue y así nos va.

Hace poco oía a un universitario protestar por el cambio propuesto en la concesión de becas. Si estoy trabajando, decía, ¿cómo voy a conseguir nota para mantener la beca?. Entonces me acordé de mi amiga Carmen. Trabaja todos los días en una oficina de ocho a tres.  Y a las tres, echando leches, se va sin comer a la facultad. Los muchísimos trabajos que hay que hacer los hace a costa de su sueño y de sus fines de semana. El año que viene será licenciada en Bellas Artes. Ya quisieran muchos de sus compañeros de veinte años tener el expediente que ella tiene.

Insisto. O cambiamos la mentalidad o no vamos a ningún sitio. Y si hay medios, mejor. 

lunes, 30 de abril de 2012

¿Seré yo el mercado?

Me da vergüenza decirlo por si me convierto en el ogro de la economía, pero esta semana he comprado unos titulillos de deuda pública española. Quizás no debería de haberlo hecho, porque de pronto me ha asaltado una gran duda: ¿Acaso seré yo el mercado?. Para nada del mundo quisiera convertirme en el causante de todos los males de este país en el que vivimos, pero tenía un dinerillo y se me ha ocurrido comprar unos bonos del tesoro español. La prima de riesgo con relación a la deuda alemana todo el mundo dice que está muy alta y he pensado que estaría bien comprar deuda pública española, por rentabilidad y por aquello del patriotismo. 

Hoy pienso que no debería haberlos comprado, porque seguro que ahora formo parte del mercado. Y yo no quiero ser parte del mercado. El mercado tiene la culpa de todo. Tiene la culpa de la crisis. Tiene la culpa de que la economía esté en recesión. Tiene la culpa de que no haya crédito. Tiene la culpa del paro... Y yo no quiero pertenecer al mercado. Oigo voces en el parlamento que se declaran insumisas a los mercados. Y eso parece muy grave. ¿A ver si me he metido en un lío?. Aunque pensándolo bien, si el Tesoro pide dinero para atender sus gastos e inversiones porque alguien se ha fundido todos sus recursos y yo contribuyo a prestárselos, no sé dónde está mi maldad. Quizás lo más correcto fuera que el Tesoro administrara sus recursos como un sensato padre/madre de familia, que no se gasta lo que no tiene. Pero si para vivir de maravilla alguien ha tirado de crédito hasta el agotamiento, ¿qué culpa tengo yo?.

Esto no es la mili. A ningún estado le ha obligado nadie a pedir dinero. Cuando esta España nuestra se ha puesto hasta las narices de crédito para atender gastos superfluos e inversiones ruinosas porque nuestros ingresos no daban para ello, ahora nos declaramos insumisos. ¿Y porqué no nos declaramos a la hora de pedir los créditos?. Los mercados no tendrían la más mínima influencia sobre nosotros si no fuéramos sus deudores, como el banco no tendría ningún poder sobre mi casa si yo la hubiera comprado con mi dinero. Pero nos hemos acostumbrado a vivir del crédito como si no hubiera que devolverlo. Y ahora han llegado las vacas flacas y ha aparecido la fealdad en la cara de los mercados. Y encima yo pasándome al enemigo.